14 febrero 2005

Zapping

-¿Si? ¿Quién Es?
-Hola señora somos de la policía. ¿Es usted quien nos ha llamado?
-Si. Hace una hora que se escuchan esos gritos… ¡La debe de estar matando!
-Debe de ser en el Tercero A.
-Si señora, ya los oímos. Ha hecho bien en llamarnos.
Los dos policías subieron por el ascensor, pese a que la escalera estuviera justo al lado de la puerta de la señora Márquez.
-Ésta debe de ser... ¡Abra! Somos de la policía.
Los golpes pararon y la mujer dejó de gritar.
Un hombre joven abrió la puerta. Llevaba ropa deportiva con manchas de sangre y cuatro arañazos en la cara que sangraban por cada surco. Pese a ello, el hombre no estaba para nada alterado.
- ¿Si? ¿Qué desean?
- Hola somos de la policía, ¿Con quien está usted?
- Eeees… una amiga, estamos jugando…
-¿Jugando? ¡Si! Mi hijo a veces juega a eso, va por el patio pegando palizas al resto de los niños, ha salido igualito a su padre…. Él lo llama “el Zurrón”.
- Queda usted detenido, ponga las manos en la espalda. Dijo el otro policía.

Le pusieron las esposas y abrieron la puerta del apartamento.

-¿Se encuentra usted bien señora?
Dentro de la habitación estaba la chica de pie mirando fijamente la pared, a su lado un televisor con la imagen congelada de una película de DVD.
-Señora ¿Se encuentra bien?
La mujer tenía toda la cara hinchada de los golpes y tenia un vestido azul, ahora manchado, que sólo se aguantaba por un hombro.
El policía se acercó para hablar con la mujer.
-Si no fuera por que es imposible diría que es ‘Sharon Stone’.Dijo el policía.
-Señora ¿Puede oírme? ¿Se encuentra usted bien?
El policía pensó que la mujer se encontraba en un estado de shock o que posiblemente le había reventado el tímpano.

-Tú y yo asqueroso cabrón, maltratador de mierda, nos vamos a comisaría. Dijo Paco el policía, gritando al detenido.
¡Jaime! Ya he llamado a la ambulancia, te quedas aquí que voy a llevarme a éste cabrón al coche.
El Hombre Joven no opuso resistencia, ni habló, ni gritó, ni se quejó. Más bien se diría que una leve sonrisa asomaba ensu cara.

Jaime, el otro policía, se acercó a la mujer herida.
- No te preocupes, todo va a salir bien. A ese no le ves más el pelo.
Cuando el policía cogió la mano de la mujer, ésta se deshizo en el aire como si de arena se tratase, y tras un segundo, su cuerpo entero se desintegró sin dejar rastro, justo delante de sus ojos.
Cuando volvió el compañero se encontró con un Jaime pálido, que le contaba la historia de que la chica se había esfumado en el aire.
-Mira Jaime no te preocupes, a ésta la encontramos ahora abajo. Lo malo es que si no testifica contra ese cabrón, mañana tenemos que soltarlo y volverá otra vez a lo mismo.
Al volver al coche vieron al hombre joven en la parte de atrás, pero ahora ya no había restos de sangre y ni siquiera tenía los arañazos en la cara.

- ¿Qué Cojones está pasando? ¡Esto es una cámara oculta Jaime!- Dijo Paco.
- Mira ¿Sabes qué?,- dijo el otro policía -, mejor que lo explique él en comisaría. Dijo Jaime. Pero ¿De que le acusamos?
- De maltrato e insubordinación ante la autoridad policial.
- ¿Y que pruebas tienes contra él?
- ¿Hacen falta pruebas?

Al llegar a la central, le tomaron los datos, huellas y su versión de los hechos.

-Quiero un abogado. Dijo el hombre joven.

Pasaron cuarenta minutos hasta que llegó el abogado de oficio.
- Hola, me llamo Rubén Soria, soy su abogado. Me han contado el caso, pero estoy muy confuso. ¿Le han agredido o amenazado esos bárbaros? Me han informado de que se le ha cogido “in fraganti”, pegando a una mujer que no es su esposa y tienen a todo el bloque de testigo. ¿Tiene usted pareja? ¿Era a ella a quien…? ¿Era con la que ‘discutía’? Dijo el abogado
Señor Zercón, piense que cuanto más sepa más podré alegar en su favor. Ahora están buscando a su compañera…
-No es mi compañera, ni mi amante, ni pareja ni ¡MIERDAS! Además no la encontrarán. Dijo Zercón. La palabra ‘mierda’ resonó en la sala como un trueno.
-Tranquilícese. ¿Que ha querido decir con eso señor Zercón?-Preguntó el abogado.
- No le he querido decir nada, sólo que no la encontraran. No existe. Se me fue de las manos, nada más...Siempre lo hago, pero esta vez se me ha ido. Me estaba dando rabia desde el principio de la película y sólo quería darle su merecido a esa act…
No tienen nada contra mí. ¿Me puedo ir ya?
-Eeeeem, si, deje que hable con la policía a ver que puedo hacer. Respondió el abogado.

El abogado salió de la habitación y se dirigió hacia uno de los dos policías.
-Si no se presenta ningún cargo contra mi cliente, no pueden retenerlo aquí más tiempo.
- ¿Que le ha contado? preguntó el policía.
- Mi cliente dice que estaban viendo un video y empezaron a discutir.
- ¡Discutir!, lo que yo vi no fue discutir precisamente. Esa mujer tenía la cara destrozada.
De echo no me extrañaría que se hubiera buscado una “compañera de alquiler” para “ver” la película. Por cierto ¿Qué estaban viendo?
- “Instinto Básico”
- ¡Si! -Dijo Jaime – La mujer que vi se parecía mucho a la Sharon Stone. Pero lo que pasó después, eso fue… esa mujer se vol…
- ¡Se escapó! Dijo el otro policía, cortando a tiempo la contestación de su compañero. Y ahora la estamos buscando.

El abogado fue hacia la sala para informar a su cliente de que quedaba libre, mientras los dos policías se quedaron hablando.
-Pero Jaime, ¿Tu eres tonto o que? ¿Qué coño le ibas a decir al abogado? ¿Qué quieres que te den la baja o te retiren otra vez a administración? Si, casi mejor, así acabarás otra vez con el culo cuadrado que tenias antes…

- ¡Vete a la mierda Paco! Se lo que vi y lo que pasó. Esa mujer no se me escapó, se derritió ante mis propios ojos, ¡lo juro!

El abogado se acercó al mostrador con su cliente.
- El señor Zercón está libre de cargos y se puede marchar a su casa.
- ¡Si! ¡Pero que sepas que te estaremos vigilando! Y en cuanto aparezca tu “putita” te vamos a meter un paquete por el culo. Dijo Jaime.
- Vigila lo que haces y a quien pegas que voy a estar detrás para olerte la mierda, ¡Hijo de puta! Dijo el otro policía.
- Saben que mi cliente no puede recibir ese trato, voy a cursar una denuncia contra ustedes. Dijo el abogado alzando la voz.
- Si pues entonces me voy a cagar en los mue...
- Paco! Cálmate!.

El abogado y el señor Zercón salieron hablando por la puerta y los policias se quedaron en el mostrador de la central.
- Me saca de quicio la gente así y para colmo ni a mi hijo puedo controlar…Dijo Paco
- Paco, creo que son muchos años trabajando juntos, y nunca me había pasado lo de hoy. Lo de esa mujer ha sido… muy raro, se quedó como de piedra y además, como coño explicas lo de la sangre y los arañazos en la cara.
- Jaime, pues sería un montaje, maquillaje ese de cine, ¿No dices que se parecía a la Stone?
- Ya no se que pensar. Sólo espero que esa pobre mujer aparezca…Necesito unas vacaciones…

Pasaron dos meses y pese a la búsqueda, la mujer no apareció.

Una tarde Paco le comentó a su compañero Jaime.
- Jaime, no te lo vas a creer! El otro día estuve con un colega echando una birras, hablando de casos raros y cachondos y salió el tema ese de la ‘Stone’… Dijo Paco eufórico
- ¡Joder Paco!¡Esto quedaba entre nosotros! No se te puede decir nada… Jaime sonaba muy irritado.
- ¡Tranquilo! Además le dije que fui yo el que lo vio. Pero lo mejor de todo fue ver la cara de Fernando. Se quedó más blanco que el mármol y se fue cagando leches. Como un perro con el rabo entre las piernas.
- ¿Quien es Fernando? Dijo Jaime frunciendo el ceño
- ¡El de la Secreta! ¿No te acuerdas? El que te dije que se quedaba con los CD’s piratas de los chinos.
- Pues tampoco era para salir corriendo pero…bueno prefiero olvidarlo. No duermo bien desde entonces… Fue una mala época y de mucho stress... Dijo Jaime apenado.

Una semana más tarde se encontraron a tres hombres uniformados en la central de policía.
- ¡Chicos! Los de la Agencia de Inteligencia nacional preguntan por el agente de policía Paco Suárez y su compañero. Es sobre el caso del señor Augusto Zercón. Les informó el compañero de la oficina.
- ¿Y estos quien coño son y que querrán de nosotros?- dijo Paco a Jaime.

Al llegar se remiraron todos de arriba abajo, analizándose mutuamente hasta que el más alto de los tres hablo.
- Por favor, pasemos a la sala. Somos del Departamento de Inteligencia de Asuntos Internos. Yo soy el Sr. Rodríguez, éste es el Sr. Bardo y el que tienen detrás suyo es el Sr. Malvato.
Por favor Sr. Suárez cuéntenos, ¿Qué pasó con el caso Zercón? El de la paliza a la mujer “ilocalizable”.

Tras contar la versión oficial, los agentes quedaron un poco decepcionados.
- Señor Paco Suárez, esa versión está muy bien, pero comprenda que yo no soy su jefe. Soy Más que él. Cuéntenos por favor que pasó en realidad. Sabemos que hubo “cosas raras” en el procedimiento habitual…

Las piernas de Paco temblaron un poco. Tragó saliba y con la voz temblorosa y medio soltando una risita nerviosa, explicó la versión no oficial a los agentes.

Cuando acabaron, los agentes no pudieron aguantar más y soltaron una risa atronadora que se oyó en toda la oficina y empezaron a aplaudir.

- Señores esto es una cámara oculta. Ésta broma nos la pidió el agente Fernando Urkaiz. Dejen de decir tonterías y hagan el favor de volver al trabajo o les quitaran el café...

- ¡Me cago en la puta de Fernando y su burra, ya sabia yo que no tenia que haberle dicho nada!
- No se te puede decir nada Paco ya te lo dije yo…
Los dos policías se quedaron discutiendo y mientras, los Misteriosos agentes abandonaron la central. Pasaron de las risas a la seriedad.
- O sea que por fin lo hemos localizado Sr. … Rodríguez.
- Pues si, 5 años nos ha costado. Pero ya lo tenemos otra vez. Dijo el agente Mavalto.
- Esta vez no se nos escapará. Si no se ha ido ya. Sabrá que le hemos localizado. Dijo Baldo.
- Es un tozudo, sigue en el mismo piso y luchará antes de que le atrapemos. Hay que estar preparados.Dijo el agente Rodríguez mientras subían al coche.

Llegaron los tres agentes en un Opel Astra y lo dejaron estacionado sobre la acera.
Al llegar al tercero A, sacaron una tarjeta de crédito y forzaron la puerta del apartamento. El tintineo de unas varas de bambú colgadas en el techo, les informaba de que su entrada ya no era sorpresa.
- Señor… Zercón ¿debo llamarle así? Sabe a que hemos venido , no nos lo ponga más difícil…Salga y todo será más fácil. Mientras hablaba el agente Mavalto, saco la pistola de tranquilizantes de su bolsillo derecho y la cargó.
Al abrir la puerta totalmente vieron una legión de marines americanos en guardia, justo delante de la pantalla.
- Éste seguro que ha alquilado “salvar al soldado Ryan” .dijo Baldo con tono burlón.
Los marines empezaron a gritar “FUEGO” y los disparos llenaron la casa de ruido, bombas y balas por todas partes.
- A nosotros no nos engañas Zercón eso es para los que no conocen tu don. Gritó Rodríguez. Además… ¡“Sharon Stone”! ¡Que bien te lo montas!
- No crees que a la vecina de abajo le dará un soplo en el corazón si cree que aquí está Vietnam en guerra otra vez…
- ¡Dejarme en paz! ¡Iros de aquí! ¡No me dejaré coger!

Las balas de los marines rebotaban en los cuerpos y las paredes y se deshacían convirtiéndose en polvo que luego desaparecía en el aire.
De entre los armarios salió Zercón con una silla con las cuatro patas afiladas. Parecía como si les hubiera sacado punta con un cuchillo.
Zercón empujo a Rodríguez y una de las patas se le clavó en la pierna. El agente herido cayo al suelo y empujo al agente Mavalto dejando la entrada del piso libre. Al intentar cruzar la puerta, Baldo disparó un dardo tranquilizante a la espalda. Zercón tropezó y cayo inconsciente por las escaleras.
-Aaaaah, deshaceros de todo esto. Dijo el Sr. Rodríguez sacándose la pata de la pierna.
- Tienes suerte si no te haya cogido la femoral. Tenemos que traer al Sr. ‘Zercán’. Dijo Mavalto.

Tocaron a todos los marines que se fundieron con el aire, llenaron el apartamento de gasolina y horas más tarde , los bomberos tuvieron trabajo para apagar el gran incendio que se produjo en el tercero A de los apartamentos SolYMar.
Entre los escombros encontraron un cuerpo, y lo identificaron como Augusto Zercón Malvés.

Mientras tanto en el Opel Astra viajaban cuatro personas, tres agentes y un hombre sedado antes llamado ‘Zercón’. El coche se dirigía a las oficinas centrales de la Red de Inteligencia nacional…
El hombre joven despertó en una sala que le era familiar. La había intentado olvidar los últimos cinco años, sin conseguirlo.
Era blanca y estaba totalmente acolchada con la excepción de una pantalla negra incrustada en la pared que hacía la función de espejo.
Tenía una letrina, un colchón en el suelo sin sabanas ni almohada y una manta fina que ni quitaba el frío, ni cubría los pies…

Una voz que provenía de unos altavoces superiores, retumbo en toda la sala.

-Volvemos a Encontrarnos … León . Señor Leonardo Mergón , 5 años son pocos para olvidarse de su “querido hogar”. Lo hemos dejado todo tal y como lo dejó… a excepción de la cama claro…

León miró hacia el colchón y recordó que cinco años atrás había un somier con cuatro patas.
Cuatro años tardó en destornillar una de esas patas y la utilizó para reventar la pantalla negra.
Ahora todo eso sólo servía para reforzar la seguridad de la sala.

- Ya sabes lo que tienes que hacer. Esta vez no seremos tan benevolentes y si te niegas recibirás descargas eléctricas.
Si te fijas, el suelo es de metal , el colchón tiene conexiones y la letrina, mejor no te lo cuento. No tienes escapatoria León…

En la pantalla negra apareció la imagen de un terrorista internacional.
-¡Sabes lo que tienes que hacer! ¡Hazlo! Dijo la voz de la sala.
¿No? Está bien. Empezaremos con 400. ¡Carguen 400 voltios!
El suelo transmitió la descarga que hizo que su cuerpo temblara como una gelatina y cayera al suelo.
- A ver si es verdad y me hacéis a la plancha…¡Cabrones! Dijo León.
Acto seguido recibió otra descarga y así sucesivamente…

Pasaron las semanas y se le especificó que cada 10 minutos recibiera una descarga.
El cuerpo de León estaba destrozado, no podía dormir, no podía comer y no tenía fuerzas ni para levantarse del colchón que estaba en el suelo.

- Dios da pan a quien no tiene dientes. Dijo Bardo.
- ¿Por qué dices eso? Pregunto Rodríguez.
- Por el don del chico. Quien pudiera hacer lo que él hace.
Imagínate un videoclub es todo lo que necesitas para satisfacer todas tus necesidades. Ya sea para romper la soledad, coges a Robin Williams y cuando te ralle lo deshaces. Y no hablemos de todas las actrices de Hollywood. Dijo Bardo con cara de fascinación.
- Bueno las españolas no están nada mal. Alegó Malvato.
- Si pudierais hacer eso, ahora mismo estaríais en esa sala recibiendo cada diez minutos una descarga que si bien no mata, ni te deja dormir ni descansar. ¿Pobre hombre! La mejor arma del Gobierno encerrado como un perro rabioso. Dijo Rodríguez escondiendo su mano derecha en el bolsillo colorada, quizás, de aguantarse en la muleta.

Los días pasaban y las descargas también.
- Está bien ¡CABRONES! Lo haré. ¡Lo haré! Dijo León.
- Por fin ha hablado el señor… dos semanas ha tardado en aparecer su linda vocecilla. Dijo la voz que provenía de los altavoces.
- No aguanto más, necesito dormir, necesito comer, huelo peor que un perro. Si me matáis no conseguiréis nada de mí. Dijo León sin fuerzas.
- Al menos, no serás deseado por todas las naciones. ¡O estas de nuestra parte o en contra! Grito la voz de la sala.
Tras una ducha y después de poder dormir cuatro horas volvió a aparecer la imagen en la pantalla.

León se concentró y cerró sus ojos. Sus manos empezaron a brillar y a despedir como una neblina, se dirigió hacia la pantalla negra y como si de una fuente de agua turbia se tratara, sus brazos se sumergieron y aparecieron en el interior de la imagen de la pantalla vertical de plasma de la sala.
Las manos atraparon al personaje en cuestión, lo sacaron lentamente y lo depositaron en el suelo de la sala como si de un maniquí se tratase.
El nuevo cuerpo era una viva imagen del personaje, pero como un robot, se quedó en un estado catatónico esperando órdenes.

- ¡Haz que conteste lo que te digamos! Dijo la voz de la sala.
León tocó la frente del “maniquí” y susurro unas palabras en el oído.
Éste reaccionó normalmente y sin miedo.
- Contesta con la verdad, y la verdad será contestada. Dijo León.
El terrorista contestó a las preguntas, sobre ubicación, paradero y posibles actos futuros.
No era necesario forzar o torturar. León moldeaba al terrorista, para que hiciera lo que él quisiera. Y así lo hizo.
Las preguntas se sucedieron y las respuestas salieron del terrorista “televisivo”.

Mientras, fuera de la sala, los tres agentes observaban el interrogatorio con expectación.
- ¿Como lo hará? Nosotros los tocamos y se deshacen. Y a él, ¡fíjate! Puede hacer lo que quiera con ellos… Dijo Bardo alucinado
- Nosotros no somos como él, además, ellos también le pueden dañar. Es curioso como una imagen lo capta todo. Tus pensamientos, tus recuerdos, tus vivencias, tus conocimientos. Realmente la mejor arma del mundo es la información. Conoce a tu enemigo sin ver a tu enemigo. Dijo Rodríguez.
- Me temo que la era de los espías se acabó. Empieza la “era del León”.
¿Habrá más como él? Dijo Malvato.
- No lo se Malvato. ¿Sabes? Hay tribus indígenas que creen que si les haces una foto, les estas robando el alma. Quizás no estén tan equivocados…

2 comentarios:

iluminao dijo...

Me ha gustado muchoooooooooo!!!

Felicidades sigue así y lo conseguirás con paciencia y un palito hasta a la luna se puede llegar.

OtreboR dijo...

Me alegro. Pero queda mogollón por mejorar...
Muchas gracias iluminao...