Colección de Relatos cortos (o no).
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A leer se ha dicho....
14 diciembre 2007
'Duelo de Titan-Lux' de Monologo
Amigos, he deciros que esta semana ha pasado un drama.
Bueno todo el mundo sabe que no tengo amigos, pero es una forma de hablar, podría decir: Compañeros, compatriotas o sencillamente acompañantes de amistad que es lo que suelo contratar últimamente para engañar a mi madre y fingir que tiene un hijo normal dentro de lo que cabe, aunque mi abuela sospecha un poco ya que siempre me ha visto con dinero en la mano mientras despido a mis supuestos amigos.
Una de dos o piensa que vendo droga o que las compro.
Y no se que es peor. Temo que algún día me venga a pedir algún ‘estasis’ para calmar los achaques de su edad, y poder volver a codearse con sus tan añorados elefantes rosas…
Pero ese, aunque a muchos os interese y queráis mi número de móvil, no es el tema de hoy para eso enviar ‘mañana’ al 5475 XD
Como os contaba, ha pasado un drama, una tragedia, una hecatombe, una calamidad, un verdadero desastre: mi madre también llamada Dolores, ha acabado en la lista negra de todas las editoriales.
-“Bueno, eso es perfecto!”. Pensareis.
Ya no la llamarán los pesados comerciales a venderle ninguna enciclopedia, ninguna fantástica colección de discos, ninguna increíble colección de dvd’s sobre Heidi y Marco, afirmando que eran mejor los dibujos de antes que los de ahora, que tan violentos se han vuelto.
Claro, es mejor ver pasar las miserias ajenas: una niña maltratada que siempre está en las nubes y un niño abandonado que tiene el mono. Si chiste fácil lo se.
Volviendo al tema, me he pasado los últimos tres meses, intentando que mi madre compre alguna enciclopedia, llamando a todas las editoriales fingiendo ser una viejecilla necesitada, aunque en ocasiones engañaba a mi abuela diciendo que le llamaban de ‘el diario de patricia’ sólo para que se pusiera cinco segundos al teléfono y luego fingir autoridad quitándoselo y preguntando con voz viril: “Si, Dígame. Ah perfecto pásese mañana que estará mi mujer…”.
Aunque últimamente mi abuela sospechaba y creo que llegará a la conclusión de que eran posibles clientes…
Mi madre es una persona muy lúcida e inteligente, ha salido a su hijo claro.
Al principio trataba a los comerciales con muy poco tacto, bastaba con un “buenas tardes venimos por lo de la enciclo…” para que recibieran un fuerte portazo en las narices.
Dicha situación reflejaba un pasado truculento y tormentoso con alguna mala transacción, llámese Timo, entre cierto vendedor y cierta mujer.
En otro par de ocasiones incluso llamó a la policía, porque uno de los comerciales había dejado atrancado el pie en la puerta y mi madre trababa con fuerza de cerrarla.
Recuerdo que me gritaba: “Trae el cuchillo jamonero, Manolo, rápido!!”.
Al llegar la policía se encontró a una mujer empujando una puerta con un zapato suelto casi seccionado por la mitad y como excusa empezó a hablar de rumanos y asaltos a casas: "Que les rocían con un espray mientras duermen, agente!!"
Desde ese día, decidió utilizar una nueva táctica: Tenía pensado crear una galería de los horrores comerciales.
El pasillo de la entrada se fue llenando poco a poco con obras dignas del mismísimo MACBA de Barcelona.
Un zapato de ediciones Altalla, la corbata de grupo Vox, una gorra de Pizza Hut, la manga de una chaqueta de Planeta Agostini y un extraño gorro rojo con antenas de la editorial planeta Astraco.
Los muy tontos se pasean por la calle ataviados con un traje rojo y un gorro con antenas, cuando todo el mundo sabe que si fueran verdes venderían más.
Pero bueno acaso ¿Alguien ha visto un extraterrestre rojo?
Bueno mi abuela si, pero eso es otra pastilla..., digo otra historia.
El asunto es que mi madre se cansó de tal horripilante museo y decidió utilizar otra maquiavélica táctica.
Un día cambió el chip y se convirtió en la clienta más amable y detallista que un comercial puede tener, hasta tal punto que salían corriendo despavoridos.
Era tal la pesadez que provocaba que hasta el comercial se sentía incómodo.
Uno incluso llegó a regalar la enciclopedia si mi madre dejaba de decirle lo delgado que estaba y que comiera algo más de la montaña de pastelitos y galletas que a punto estaba de formar una avalancha.
Dolores contraatacó retando que tal vez se lo pensaba si el comercial era capaz de comerse sólo la mitad del plato.
La muy condenada había puesto sal, guindilla y unas extrañas pastillas amarillas que dice que encontró en la habitación de la abuela.Con la tiempo que estuve buscándolas en vano...
Pero como a todo cerdo le llega su san Martín, que debió de ser un santo muy sanguinario, mi madre se encontró con su antónimo.
Era un comercial sumamente orondo y bajito.
Ante mis ojos pude ver un duelo al más puro estilo Western, incluso llegué a oír el silbido de Ennio Morricone acompañando los torpes pasos de tan maño vendedor.
El silbido resultó ser la tetera en el fuego indicando el primer asalto.
El astuto comercial no sólo llegó a zamparse más de la mitad de las provisiones sino que incluso pidió un poco de pan, para acompañar los polvorones.
Mi madre entró en cólera. Poco a poco un extraña protuverancia empezó a brotar de su frente. Una gran vena surcaba por el tejido subcutáneo, revitalizando y alisando las arrugas de su tez.
No era el momento de decirlo, pero mi madre está muy guapa cuando se cabrea. Rejuvenece 10 años.
La maquinaria mental de Dolores comenzó a funcionar a marchas forzadas, tantas horas de sudoku tenían que dar su fruto.
Creí ver un humillo salir por sus orejas pero resultó ser otra vez la tetera indicando el segundo asalto.
El esbelto púgil de la esquina roja pidió un relevo en este extraño duelo como si de pressing catch se tratara y ocupando su puesto intenté no pensar en el posible ‘Tortillazo cobra’ que era capaz de realizar mi oponente.
Mi compañera se perdió por el pasillo, momento que aproveché para jugar al famoso maletín o combate amañado ya que mi idea si que era comprar.
Los reveses del púgil orondo vinieron en forma de relojes Viceroi, un centro de planchado Fagor y un masajeador de pies que recibí con pleno entusiasmo por sólo 180 plazos, de nada más que 30 euros. Una ganga vamos.
Pero eso eran sólo cosas materiales, yo quería mi enciclopedia con sus tomos separados, a ser posible con algún añadido de la historia del arte o pintura.
En el momento en el que iba a firmar, falsificando la firma como un verdadero experto me percaté de que la tetera llevaba sonando más de media hora y era inminente una explosión, que hubiera acabado con mi plan o firmando en el hospital, claro.
El caso es que mientras volvía feliz a mi posición, alguien había ocupado mi sitio y no era mi abuela, que desde la cocina observaba todo el espectáculo sospechando de mis actos.
Mi madre volvió con arrugas en su rostro, lo cual me desanimó.Indicaba que, cual viky el vikingo había tenido una genial idea, de insuperable efectividad.
Dolores contraatacó con golpes bajos, argumentando el auge de las nuevas tecnologías y el crecimiento de Internet, en el cual hoy en día no tienen cabida las enciclopedias.
Ese agarre mortal hizo retorcerse de dolor a su oponente.
“Los comedores actuales y modernos no albergan la posibilidad de sustentar el peso de ninguna colección”
El otro púgil contraatacó con que también disponían de versión dvd ‘de fácil acceso y limpio almacenaje’.
Mi madre argumentó: ‘Oiga, mi hijo es un excelente Jocker’.
‘no, no. Hacker, mama, Hacker!’ respondí, no siendo consciente de mi acusada situación.
La gota que colmó el vaso salió de la tetera y fue a parar a la copa de nuestro invitado. Una extraña nube de vapor le dió un aire de poción de bruja.
Finalmente la palabra ‘Wikipedia’ hizo tambalear al malogrado comercial que cual perro asustado salió rodando por las escaleras del rellano con el rabo entre las piernas.
El caso es que mi madre superó todas mis expectativas una vez más y decidí rendirme alzando mi pañuelo blanco y sonándome de forma estruendosa.
Por mucho que me resistí no pude ante las torturas psicológicas y confesé que todo había sido por mi culpa.
Ya que había dejado que mi abuela, la pobre, llamará ante mis ojos a todos esos teléfonos para conseguir su tan deseado masajeador de pies y no hice nada para detenerla.
Incluso fingí lágrimas, fue una gran actuación.
Mi madre me soltó “pero tú te piensas que soy boba o qué , tontorrón!” y recibí un revés digno de Rafa Nadal.
Así que terminé haciendo la faena del anhelado artilugio de mi abuela, gratis, durante mucho tiempo.
Bueno, y ustedes pensarán y ¿Tú para que querías la enciclopedia?
Pues lo cierto es que me pasaba todas las tardes revisando palabra por palabra, investigando, aprendiendo y un día mi querida enciclopedia que recién cumplía diez años, desapareció, dejándome sin mi culto entretenimiento vespertino.
El lado oscuro de la historia es que ésta, reapareció en un cash converter a cambio de un dinero con el que se pagaron a más acompañantes de amistad que últimamente habían subido el ipc de sus comisiones.
Para finalizar decir que igual que el ave Fénix, renací de mis cenizas, como esas que están escondidas bajo la cama, justo al lado de los caramelos de menta, y he conseguido engañar a mi abuela fingiendo reuma manual transitorio.
El caso es que mi abuela sigue sospechando.
Lo cierto es que siempre sospecha o ¿Quizás es que sencillamente duerme con los ojos entreabiertos?
10 octubre 2007
'LA LOCA DE INSURGENTES' de R0B3RTO M4RT1N3Z
Se preguntaran que hay de singular con esta zona, en todas las ciudades hay una similar.
Un lugar para "ejecutivos", lo que me pone a pensar en este es que justo al cruzar una avenida para entrar al lindo edificio antes mencionado siempre hay una mujer... una mujer de calculo yo... unos 38 años (muy subjetivo porque a mi toda la gente me dice que tengo 26 y una vez me hicieron una encuesta para personas de 30 a 35 años!!).
Siempre con la misma ropa, un pantalón, que al parecer cuando fue nuevo o estuvo limpio era color arena, un lazo estilo Maria Mercedes como cinturón ( que no sirve de mucho por que siempre trae el pantalón a la cadera), una camisa negra, gracias a eso no se ve tanto la mugre y un sweater verde claro para pasar el invierno aunque tiene algunos hoyos por los que lo mas seguro es que se cuele el frío en Diciembre y Enero, el cabello seguramente sin lavar durante mucho pero mucho tiempo y la piel también un poco mas obscurecida por el sol y el polvo.
Esta mujer que a veces esta de pie, sentada en la parada de autobús o a veces acostada durmiendo hecha bolita para tener menos frío, ¿esta mujer estará contenta con su vida? ¿Sabrá en realidad lo que la gente que se llama a si misma o a su estilo de vida "normal", piensa de ella? O simplemente ella viva en su mundo y le importe un pito lo que los demás digamos o pensemos.
Lo que me parece interesante a mi es que si ella estará conciente de que gracias a su estado y a su forma de vida se escapo de muchísimas cosas que hacen a este mundo una porquería, del capitalismo, de la búsqueda de riqueza y poder como objetivo de la mayoría de los seres humanos, de la ignorancia que tenemos todos acerca de nuestras raíces culturales, del consumismo, de la presunción, de la falta de compasión y solidaridad con los otros seres humanos y animales que habitan nuestro planeta, de la contaminación del medio ambiente, de las fronteras, de las religiones, de la discriminación y de muchas cosas mas.
Habría un millar de cosas que mencionar de las que ella se salvo, ahora la pregunta es: ¿Ella esta loca o nosotros estamos locos? a mí en lo personal a veces me gustaría estar loco para dejar de pensar en todas las injusticias que todos, incluso yo cometemos a diario...
Gracias Roberto por enviar tu relato ;)
18 septiembre 2007
'NUESTRO MUNDO' de R0B3RTO M4RT1N3Z
Vine de visita, sabes aunque aun no lo sepas aquí hay un habitante mas.
Es un nuevo inquilino y vive aquí solo en esencia, físicamente no tardara en irse, se que no te molestará porque es un ser al que quiero mucho.
Estoy sentado junto a mi amigo en el patio trasero, tengo un poco de nostalgia por él y por todo lo que pasamos juntos pero al fin y al cabo
así es la vida, a veces estamos juntos.
A veces se podría pensar que nos dejan pero no, los seres a los que queremos y nos quieren, siempre permanecen con nosotros.
Una débil brisa de aire me toca la cara, es un día un poco caluroso pero agradable, el sol brilla en el cielo recordándome que la vida sigue y que la vida es bella.
Al atravesar mi frontera imaginaria y observar los muros, el patio, los baños y el jardín sólo se me vienen a la mente muchos recuerdos,
momentos bellos que he vivido en este lugar.
La primera vez que estuvimos aquí fue una noche fría, una noche de expectación;
después de cenar en nuestro lugar favorito cerca de aquí, comida típica mexicana y comprar algunas cervezas que tal vez nos ayudaron a tomar un poco de valor,
llegamos a este lugar, por cierto, había un elemento más, un millón de insectos revoloteando en mi estomago.
Estábamos nerviosos y si mal no recuerdo algo distantes, después de conversar, de preguntar un poco mas acerca de nuestras vidas, recuerdo que con un poco de vergüenza te acercaste a mi cara y me besaste, yo no supe que hacer
pero no puedo describir lo que sentí en ese momento, un momento que había estado esperando durante mucho tiempo.
Sentir tus labios junto a los míos fue como un sueño hecho realidad.
Después del beso todo sucedió de manera natural, poco a poco nos despojamos de las ropas y de los complejos.
Nos despojamos de las vergüenzas y de todo lo exterior, quedamos desnudos.
Desnudos no sólo de cuerpo, también del alma; unimos nuestros cuerpos, nos hicimos uno solo.
Todo lo exterior desapareció, le empezamos a dar forma a este lugar que se convirtió en nuestra guarida, en testigo mudo.
En un lugar en el que podíamos ser nosotros mismos sin miedo al que dirán, sin miedo a demostrar nuestros sentimientos, hicimos de este lugar “Nuestro Mundo”.
No todo ha sido diversión aquí: hemos discutido, llorado y sufrido, pero es parte de la vida,
que será de nuestra existencia sin sentimientos, sin entregarnos los unos a los otros sin esperar nada a cambio,
se que siempre estarás conmigo y yo contigo, no físicamente pero si como un bello recuerdo.
Gracias Roberto por enviar tu relato ;)
04 septiembre 2007
'Te puede pasar a ti' de Bejopa
Cuando sonó el despertador llevaba varias horas despierto, en la mesa me esperaba ese suculento desayuno que sabía que no iba a poderme comer, un nudo apretaba mi estomago como si una soga atravesara mi vientre, los nervios crecían minuto a minuto y la hora se acercaba, ya no había marcha atrás.
Hoy era mi primer día en Huesca, una pequeña ciudad de provincias que sorprendentemente tenía una gran cantidad de puestos vacantes en los institutos de secundaria. “¿Quién me había mandado presentarme a las oposiciones en una ciudad situada a mil kilómetros de mi casa?”, llevaba menos de 24 horas en la ciudad y ya echaba de menos los paseos por la playa, los buenos días de mi madre, el olor a romero de las calles de mi pueblo, todo.
El taxi no tardó en llegar y me subí en él con pocas ganas y mucho miedo, le indiqué la dirección del centro al que me dirigía y el vehículo se adentró en la ciudad, que se despertaba a la vez que yo; las tiendas abrían sus puertas, las madres llevaban a los adormilados niños al colegio, los ejecutivos hablaban por el móvil, de repente me relajé, todo iría bien.
Entré en el enorme recibidor del instituto y no se oía un alma, miré el reloj pensando que quizá llegaba tarde y me dirigí a la sala de profesores, allí había media docena de compañeros que me recibieron mejor de lo que esperaba, me dijeron que el primer día los alumnos llegan una hora más tarde y esa primera hora la reservan para los profesores, sin darme pie a decir que no, un hombre de barba prominente y ojos saltones me ofreció un café que sabía a rayos, mientras una mujer que parecía tener ochenta años me obligó a comer un reseco bizcocho que había hecho su nieta, al segundo mordisco empecé a sentirme mal y me desmayé.
Cuando me desperté todo estaba oscuro, sólo una luz intermitente que señalaba que eran las seis de la tarde iluminaba esa habitación, en ese momento pensé que los chavales habrían estado esperando mucho rato y traté de incorporarme pero fue imposible, algo me retenía en esa gélida estancia.
Casi sin darme tiempo a reaccionar, unos pasos se oyeron al fondo de la habitación y los fluorescentes se encendieron cegándome totalmente, cuando empecé a recuperar la visión, la sombra de un hombre se apareció frente a mí, llevaba una bata blanca, unas gafas de pasta, su cabeza estaba totalmente afeitada y sus enormes ojos azules te atravesaban como si de un disparo se tratara.
Cuando intenté hablar no me salían las palabras, parecía que tenía la lengua dormida, el siniestro hombre me puso la mano en la frente y susurro: “No se moleste en preguntar, no le voy a decir nada…todavía”
CONTINUARÁ
Gracias BeJoPa por enviar tu relato.
12 febrero 2007
'El sentido de la vida' de Antonia Lamala
Debía ser sábado por la noche, aunque ya no recuerdo bien la fecha, tres de mis amigos y yo salíamos de una discoteca del centro de la ciudad.
Pincho (mi colega), era el que conducía yo iba en el asiento de al lado.
Recuerdo que salimos a la autopista por la primera salida que se encuentra a un par de kilómetros de la discoteca.
Pincho había bebido aunque no lo bastante para pensar que no estuviera capacitado para hacerlo, recuerdo... que llovía. Aquella curva, gritos, un golpe sordo... recuerdo que...
Abro los ojos. Una luz cegadora. No veo nada, me tapo la cara.
Alguien se acerca... puedo oír sus pasos
Está delante de mi, aunque no puedo verle bien la cara debido al resplandor, puedo ver su ropa... es de color negro.
-¡Hola!
-¡Hola!... ¿Quién eres?
-Soy -----, pero solo es uno de los nombres por el que la gente me conoce.
-Pero... ¿Dónde estoy?
-Al igual que a mi, a este lugar también lo conocen por diferentes nombres. Pero a mi me gusta llamarlo ______
-Yo estaba dentro del coche... la lluvia, aquella curva, y ahora estoy aquí, en este lugar. No comprendo nada. ¿Que es lo que esta pasando?
-Todavía no te has dado cuenta. Este lugar. Mi presencia ante ti. Soy el que decide si eres lo suficientemente inteligente para poder ofrecerte una segunda oportunidad.
No se les concede a todas las personas, solo a aquellos a los que les queda algo
importante por hacer en el mundo de donde tú vienes.
-Entonces, ¿Estoy muerto?
-¿Muerto?. No. Vosotros lo llamáis ‘COMA’.
-¿Coma?. Entonces, ¿puedo volver?. No entiendo nada. Si tú eres el que me puede sacar de aquí, ¡Quiero que lo hagas!
-Un momento: Si quieres salir de aquí, debes ganártelo. Debes de pasar la prueba.
-¿Que prueba?. ¡Quiero salir de aquí!
-Debes de responder a una pregunta. Pero no te apresures en hacerlo, porque solo tendrás una oportunidad. Algunos tardan años en responder y al final ni siquiera lo hacen correctamente.
- ¿Qué pasa si respondo a esa pregunta y me equivoco?
- Entonces iras al lugar de donde no es posible la vuelta.
- ¿Te refieres a la muerte?
- Tú lo has llamado así. Otros lo hacen de otra manera.
-Esto no puede estar pasando, debe de ser una pesadilla.
-Tenemos todo el tiempo del mundo, cuando estés preparado llámame.
-Un momento. A donde vas?. No quiero quedarme solo en este lugar, de acuerdo. Si esas son las reglas, quiero que me hagas esa pregunta ahora mismo.
-¡Está bien! Presta atención. Esta
¿CUAL
+++++++ estuvo un rato pensando, pero no lo podía creer.
La pregunta que le sacaría de aquel lugar, de aquella situación fuera una pregunta tan
sencilla… ¿CUAL
- Pero, ¿esto es una broma o que??. ¿Qué clase de pregunta es esa?.
¿Es esa la pregunta a la que tantas personas no fueron capaces de responder?
- ¿Crees que sabes la respuesta?
- SI, la se.
- Te recuerdo que solo tendrás una oportunidad.
- No me hará falta más que una.
- Bien responde. ¿CUAL
-Ja,Ja,Ja... el sentido de la vida es...
La maquina que controlaba su consciencia emitió un largo y agudo pitido, seguido de múltiples de ellos cada vez mas rápidos y con una frecuencia menor.
Abrió los ojos. Había vuelto. Estaba vivo de nuevo.
¿CUAL ES PARA TI EL SENTIDO DE LA VIDA?
Antonia Lamala 12/02/07
Gracias Antonia por enviar tu relato. ;)
30 enero 2007
"¡Cortadle la cabeza!" de Luis Bermer
-¡CORTADLE LA CABEZA! ¡CORTADLE LA CABEZA! –se escuchaba como un eco que iba y venía, entre otros de inhumana ferocidad.
La muchedumbre apenas se abría para dar paso al carro tirado por caballos que se adentraba en la plaza. Con las manos atadas a la espalda y recostado en un lateral, el noble mantenía su mirada en la distancia, indiferente a la ventisca de insultos, frutas y huevos podridos que arreciaba sobre él. Los guardianes empujaban con sus lanzas a los exaltados que se acercaban al carro para escupirle en la cara, aunque muchos lo conseguían. Vio en lo alto al verdugo limpiarse las manos con un trapo, como un carnicero. Tenía el honor de ser el último ejecutado en este día de terror. Por el suplicio ya habían pasado sus cortesanos, sus amigos, sus familiares…a lo largo de las horas previas.
Le habían obligado a contemplarlo todo.
Lentamente, fue conducido por las escaleras hasta la plataforma de la guillotina. Aquello era un lodazal de sangre y el hedor le produjo arcadas que apenas pudo contener. Desvió la vista del montón de cuerpos amontonados a un lado, donde pronto caería el suyo. La sucia hoja de acero le pareció suspendida a increíble altura. Desde la lejanía se le había antojado más baja.
La negra capucha del verdugo le preguntó:
-¿Últimas palabras?
El noble negó con un fugaz movimiento de cabeza; entonces fue cuando el experimentado verdugo le recostó -sin la menor ceremonia- sobre el tablón, para pasar a ajustar las piezas de la máquina que aprisionaron su cuello. Cerró los ojos y el griterío inundó sus oídos, su oscuridad.
Una atmósfera de silencio expectante crecía acallando toda voz por encima del rumor. Quedaban segundos, lo sabía. Imaginaba al corpulento verdugo dirigiendo sus ojos invisibles a la masa, a un lado y luego hacia el otro, esperando el respeto de la mínima dignidad para el condenado y su muerte. El fin había llegado.
Captó el segundo justo. Un crujido en la madera al accionar el mando. Una vibración grave y…
Un clamor de júbilo reventó la plaza.
La cabeza había caído en el cesto ensangrentado, junto a las demás.
Hombres, mujeres y niños mostraban su obscena alegría. Había sido un día grande para ellos y, ahora que todo había acabado, se resistían a abandonar el lugar. Durante horas celebraron la muerte y las futuras muertes que estaban por llegar. De repente, entre la algarabía general, se alzó un coro de gritos aterrorizados que, desde la zona más próxima al cadalso, cruzó la plaza como un cuchillo.
El bullicio cesó, y la atención se dirigió hacia el arco de plebe temblorosa que se iba formando en torno a la guillotina. Por el borde del cesto de cabezas habían surgido tres descomunales patas de tarántula. Otras dos salieron para agarrarse por el otro extremo; la gente retrocedió chillando y la masa se desplazó como un campo de trigo azotado por el viento. Poco a poco, la cabeza sangrienta del noble emergió, erguida sobre aquellas patas que nacían en su cuello seccionado.
El terror convulsionó a los presentes de mil maneras, iniciando oleadas de pánico. Muchos corrieron desencajados, implorando al dios misericordioso, otros cayeron desmayados para ser pisoteados por los que huían, mientras algunos quedaron paralizados, movidos sólo por los empujones, observando lívidos como la cabeza descendía sobre la plataforma con un balanceo espasmódico en su cara.
-Os espero abajo... –dijo entre espumajos sanguinolentos; su voz era un fuelle rasgado-...todos tenéis vuestro sitio abajo...TODOS...
El caos inundó la plaza, un pozo de locura.
Nadie recogió aquella cabeza de sonrisa grotesca.
Y sus ocho patas de tarántula.
Más relatos en: www1.webng.com/luisbermer/
Gracias por enviar tu relato Luis.
23 noviembre 2006
'Viaje a la isla de los placeres' de Joja
Después de haber viajado largo tiempo por el Pacífico, Antón (pescador) y su ayudante Alibeo divisaron desde lejos una isla de azúcar, con montañas de compota, rocas de azúcar y caramelo, y arroyos de jarabe, que fluían por la campiña. Los habitantes, que por cierto, eran muy golosos, siempre tenían la costumbre de lamer los caminos y chuparse los dedos, después de haberlos introducido en las corrientes. Había allí bosques de regaliz y árboles de miel. Para suerte de los viajeros, a diez leguas de allí, existía otra isla con minas de jamón, embutidos y guisados. Se hallaban allí ríos con salsa de cebollino. Los muros de las casas eran de pato. Llovía vino tinto cuando el cielo se cargaba, etc. A ésta segunda isla decidieron ir nuestros personajes. Llegando al puerto, encontráronse con mercaderes que vendían apetito, otros, sin embargo, vendían sueños, los sueños hermosos eran los más caros. Antón y Alibeo compraron los sueños más agradables, y cuando, iban a echarse a dormir, apareció un ruido estremecedor, tenían miedo. Los habitantes los calmaron, era la Tierra que se abría, saliendo del interior ríos de hirviente chocolate y licores helados de todas las clases.
Apenas al despertarse, se acercó un mercader a Antón y le preguntó de qué quería tener hambre, finalmente compró doce saquitos, que equivalían a doce banquetes. Quedó tan lleno, que no cenó ni desayunó, sólo se alimentó de buenos olores. A la comida, Alibeo le comentó a su patrón (Antón) que le habían ofrecido un viaje, juntos se embarcaron hacia otra villa. Se montaron en una especie de cesta de madera, donde cuatro grandes aves tiraban de ella por medio de cuerdas de seda. Se encaminaron en un viaje por las montañas, hasta llegar a una ciudad hecha completamente de mármol, todos los habitantes vivían en un enorme palacio con gigantescos patios. Allí no había criados ni gente baja; cada cual se servía a sí mismo. Cuando llegaron, dos espíritus recibieron a nuestros personajes e hicieron que al instante de desear algo lo consiguieran. Al caminar por la ciudad se dieron cuenta de que sus habitantes jamás hablaban entre sí, leían en los ojos de los demás lo que pensaban. Los dos marineros fueron invitados a un gran salón lleno de perfumes, pues para ellos, eran igual que sonidos. Un conjunto de fragancias dulces y fuertes daban lugar a una armonía. En aquel lugar las mujeres gobernaban por encima de los hombres. Éstos son los que hilan, cosen, bordan. Incluso existían escuelas donde se perfeccionaban a las mujeres mejor dispuestas.
Después de tantos festines y fatigas, Antón y Alibeo deciden alejarse de aquellas tierras, llegando a la conclusión de que los placeres de los sentidos quitan la felicidad de los hombres. Y, de retorno a casa encontraron una villa marinera lejana de placeres y manjares; donde sus gentes realizaban duros trabajos en la mar, y tenían unas costumbres puras. A pesar de sus numerosos viajes, en su concejo no habían desaparecido la amabilidad de sus habitantes, sus fiestas tan folclóricas y sus supersticiones. Llegaron a la conclusión de que:
“Allí donde hay alguien a quien se quiere muchísimo y donde hay alguien que nos quiere de veras, ése es el lugar más bonito del mundo”
Relato de Joja 23-11-06
Gracias Joja por enviar tu Relato. ;)
23 octubre 2006
El Arroyo del Tiempo. (Principio y fin 2)
Una gota de agua condensada baja por la esquina creando el húmedo camino por el cual mi mente se embarca en la interminable reflexión.
Me gustaría por una vez acabar lo que he empezado.
Me apunté a clases guitarra pero al poco dejé de ir. Todavía sigo en casa intentando buscar tiempo para dedicarle.
Empecé a ir al gimnasio y no acabe ni el primer semestre. Pero sigo buscando ese par de horas sueltas para dedicarle a mi cuerpo.
Empiezo algo que me gusta y, o bien dura poco tiempo, o lo acabo dejando sin acabar.
Mis manos realizan movimientos automáticos, repasando comisuras y patillas mientras mi conciencia sigue perdida en ese camino.
Toda mi vida llevo arrastrando ideas que no he terminado y que, por orgullo, quiero acabar y no convertirme en una persona olvidadiza que no sabe terminar lo que empieza.
¡Cuantos proyectos amontonados a falta de un final!
¿Acaso es culpa del tiempo? Ese fondo numérico que evapora su contenido si no es usado.
¿Acaso no se administrar esos ochenta y seis mil cuatrocientos segundos que se me asignan cada día?
Una vez empecé a escribir una historia sin esperar más de ella y me gustó la idea.
Decidí entonces hacer un boceto y en un futuro escribir una novela.
Empecé y sigo buscando ese tiempo que dedicarle o…
¿Quizás es que lo he querido terminar?
Una señal roja me devuelve a la sangrienta realidad, parece que mis manos no conozcan mi rostro.
Otro camino se forma en mi cara teñida parcialmente de blanco con pigmentos rojos.
Quizás soy yo, pero creo que mis pensamientos son como gotas y se mezclan las unas con las otras, las nuevas con las viejas, creando arroyos por inescrutables terrenos.
Y sólo los que pasan de la memoria temporal a la memoria general, son los afluentes que desembocan en el río de mi mente y tienen su final.
Quizás no acabo lo que empiezo, porque ya pienso que ha terminado justo en ese mismo momento que pienso empezar otra cosa.
Seguramente no tiene sentido lo que digo o que el sentido lo vea yo sólo.
Que difícil es expresar en palabras lo que a uno le pasa por la cabeza tan rápidamente.
Otra sensación de dolor me retorna a la aromatizada realidad. El after-shave cumple su cometido pero escuece.
Se que debo cambiar, pero ¿He de dedicarle tiempo a esa decisión?
El espejo ahora sin senderos muestra mi reflejo abandonando el baño, mientras en el aire flota una pregunta:
¿Realmente he acabado este relato?
09 octubre 2006
¿Estás solo, ‘Solo32’?
Mi primera cita tras dos años, justo el tiempo que hacía que conocía a ‘Leia32’.
Todo empezó con una simple crítica hacia “El ataque de los clones” en un Chat del IRC, que nos mantuvo toda la noche absorbidos y en vela; intercambiando opiniones, gustos musicales y demás temas personales.
‘Solo32’. Así es como ella me conocía.
Dos años de Ciber-relación y al fin hoy nos habíamos brindado la oportunidad de conocernos en persona, como en todas esas películas que tanto nos han influenciado, para mal, supongo.
¿Y por qué quedar hoy? Pues la respuesta irracional sería: ¿Y por que no?
La respuesta racional es que esa tarde en la filmoteca se proyectaba la segunda trilogía de la saga de ‘Star Wars’ en versión original subtitulada.
La saga que originó todo lo nuestro y nos inspira cada día.
Esa tarde nos veríamos las caras pero sin el disfraz que siempre nos poníamos por la Web-Cam. Y si nos enviábamos fotos, retocábamos previamente nuestras caras para aumentar ese morbo y misterio que tanto nos gusta a los dos.
Yo se que ella es más bien rellenita, puede que un poco más alta que yo y siempre viste de negro.
Le apasiona el cine y todo el mundo ‘Star Wars’: libros, pósters, muñecos, naves, puzzles, juegos y escucha el rock duro y el heavy de los 80.
Prácticamente somos almas gemelas.
Por otro lado ella sabe que tengo barriga, que soy un poco bajito y siempre visto de negro, pero desconoce mi verdadero rostro plagado de pecas, mi avanzada alopecia y mi perilla anaranjada. Ya me gustaría parecerme a mi alter ego ‘Han Solo’.
Lo cierto es que temo ser rechazado de nuevo, por eso dudé si ir o no a la cita.
Tan metido estaba en mi decisión que cuando estuve convencido, ya había pasado la media hora que nos habíamos dado de tiempo para que uno llegara antes que el otro a la cita y así no cruzarnos en la puerta, sólo para hacerlo más misterioso si cabe.
Quizás una cita un poco especial, quizás no.
En lugar de cafetería, un cibercafé.
En lugar de un café, un Colacao, ya que los dos odiamos la cafeína.
Y en lugar de una conversación en una mesa, un Chat y una partida al ‘Star Wars Battleground’, antes de ir a la filmoteca.
Reconozco que soy muy tímido y me cuesta expresarme y tartamudeo, por eso prefiero escribir aunque suene un poco paranoico. Ella también.
Así pues con las prisas, fui corriendo tres manzanas para no llegar más tarde pero lamentablemente lo acabé haciendo apestando a sudor y jadeando.
Al llegar vi veinte puestos de ordenador, dieciséis de ellos ocupados.
Doce chicos y cuatro chicas. Ninguna vestida de negro. ¿Había llegado pronto?
Pedí mi colacao, una hora de Internet y me senté en el fondo de la sala en el ‘pc’ que estaba tocando la pared.
Me conecté al IRC y allí estaba ‘Leia32’ esperando. Los Pelos se me pusieron como escarpias. Sentí como si ‘Jabba el Hut’ me hubiera congelado en carbonita.
La pantalla mostró los saludos habituales:
- ¿Estás Solo, ‘Solo32’?
- Si, pero busco a la ‘Princesa Leia Organa’, Leia32.
El resto fueron frases de rigor, emoticonos y largos silencios provocados por el nerviosismo de la situación.
- Te he visto llegar. Jejeje.
Al leer la frase mi corazón aceleró su ritmo. La estrella de la muerte apuntaba su rayo directamente hacia mi pecho.
- ¿Estás aquí? No he visto a nadie con tu ‘look’.
- Hoy he improvisado. - Dijo la Princesa Rebelde.
Por mucho que intentara mirar disimuladamente las otras pantallas no conseguía ver ningún rasgo familiar en el resto de usuarios del cibercafé.
- Que te parece si echamos una partida rápida antes de ir a la filmoteca, total está a dos manzanas de aquí y así rompemos un poco el hielo. ¿No?
Pensé en el frío y sólido bloque de carbonita en el que estaba metido y como ella me iba liberando, dejándome con el temblor en las piernas y un sudor frío por la cara.
Era tan rara la sensación de poner definitivamente forma humana a esas palabras que aparecían en mi pantalla todas las noches. A esas largas conversaciones con esa desconocida persona que sentía y disfrutaba con las mismas cosas que yo.
La partida comenzó como de costumbre. Como en todo juego de estrategia en tiempo real, cada jugador se preparaba para abastecerse de un ejército mientras se recogen los recursos necesarios para subsistir.
La Alianza Rebelde contra mis ‘Wookies’.
Lo cierto es que no estuve pendiente de la partida en ningún momento, mis pensamientos me ofuscaban.
Ella avanzaba con las tropas rebeldes mientras que mis pobres ‘Ewooks’ se defendían como podían, pero irremediablemente caían como chinches.
Un extraño nerviosismo me invadió cuando me di cuenta de lo que realmente residía en el centro de mi poblado.
Lo que defendía a toda costa.
Lo que protegía con barricadas y torretas de vigilancia.
Y no era otra cosa que mi ‘solitario’ corazón de 32 años.
Las barricadas ardían, las torretas de vigilancia caían rendidas a sus pies y mis granjas eran arrasadas.
Sus palabras entraban como guerreros estelares y ordenaban todo mi caos, ponían sentido a las cosas y destruían a la vez el ‘Halcón Milenario’ que me protegía y me mantenía ajeno de los otros mundos, sensaciones y personas.
Lo intentaba defender con las pocas fuerzas que disponía pero definitivamente acabó conquistando mi mundo en todos los sentidos cuando sus manos rodearon mi cabeza, cubrieron mis ojos y repitieron esa frase que tantas veces había leído y me moría por escuchar.
- ¿Estás solo, ‘Solo32’?
02 octubre 2006
'ANTARTIDA' de Juan Carlos
Te levantas demasiado temprano, y piensas en que de nuevo comienza un nuevo día, que tendrá desde el principio al final una connotación un poco litúrgica y repetitiva como casi todos los que, a tu edad ya se convierten casi sin querer en una sucesión de fotogramas con la misma imagen, con la idéntica y desesperante escena.
Acudes a la estación, tomas el mismo tren de todas la mañanas, con el sueño crónico que siempre te acompaña, montas en él y miras a tu alrededor.
También las mismas caras abotargadas de puro cansancio.
La gente recostada en los asientos intentando prolongar la somnolencia, el letargo roto bruscamente por el ruido insidioso del despertador, dudas entre unirte al numeroso grupo de durmientes o seguir leyendo ese libro que te dejaron, ese 'best-seller' que trata de crónicas medievales y detectivescas que te resulta difícil de asimilar y que también consideras tan rutinario y uniforme como tu vida, porque lo está leyendo todo el mundo.
El viaje ha sido relativamente corto y te cuesta levantarte cuando has llegado a tu destino, te abres paso como puedes para poder bajar del tren porque los que esperan en el andén, no dan tregua y si te descuidas te introducen de nuevo dentro, porque ya no se respeta nada y el civismo es algo que poco a poco va desapareciendo.
Llegas al metro, y lo haces avanzando como un "zombi", formando parte de la gran pasta humana que a esas horas también se desplaza a cualquier destino o a su trabajo, que me imagino será tan rutinario como el tuyo, insertas tu billete en el torniquete y una alarma se dispara, como también lo hace tu corazón, que golpea con fuerza tu pecho, y temes haber incurrido en un fraude, te educaron en el miedo y en el estricto cumplimiento de las normas, pero lo que pasa es que lo has introducido al revés, y eso te alivia y te descarga de un peso que por un momento se te ha adherido a tu cuerpo y que has soliviantado enmendando el error de tu torpeza.
El viaje es también corto y a esas horas parece como si el vagón transportara a una sola criatura sideral, compuesta por decenas de extremidades y cabezas, como una mutación producida por algún escape radiactivo, un conglomerado orgánico que poco a poco se va descomponiendo conforme el tren va parando en las sucesivas estaciones de su recorrido, hasta que yo mismo me desprendo de él.
Caminas en busca de la salida entre el tumulto de la gente, pisas a alguien sin querer y éste te mira con una cara de estar perdonándote la vida, no media una contestación a mi disculpa, solo una mirada de reprobación y odio.
Sales al exterior y compruebas que aún sigue siendo de noche y que sopla un viento gélido que te atraviesa el cuerpo y llega a lo más profundo de tus huesos, miras a un lado y a otro y a esas horas hay tanta gente pululando por las calles como habitantes tiene el pueblo que dejaste hace unos años en busca de un futuro mejor, y que cuando llegaste a la gran ciudad creías equivocadamente haber encontrado.
Piensas en todo eso, mientras caminas cabizbajo y pesaroso lamentándote en que todo fue un error, miras a los demás y estás convencido de que ellos, en el interior de sus cabezas albergan la misma percepción de sus vidas que tienes tú de la tuya, o eso crees...
Llegas a la misma oficina y contemplas las mismas caras, empiezas tu trabajo y empiezas la misma rutina, eres el mismo engranaje que durante demasiados años se pone en marcha y se acopla irremediablemente a otro, como una maquinaria perfecta, que aunque quieras no puedes abandonar.
Oyes las mismas estupideces, los mismos comentarios machistas cuando se deja ver una mujer atractiva, la misma vacuidad, las mismas conversaciones circulares que no te reportan nada en absoluto, las vidas de los demás y sus inquietudes que huelen a habitación cerrada de enfermo, y de repente, te paras un momento y la imagen de un paisaje helado aparece en tu mente, y lo identificas con la lejana Antártida y por un momento, te encuentras a gusto pensando en aquella inmensidad gélida y reconoces que a pesar del frío, mucho más que el que está haciendo ahora, te gustaría estar allí, completamente solo.
Oyendo soplar el viento ante tanta grandeza que te hace sentir libre, temeroso de aquel paisaje todavía inhóspito, pensando en el misterio de aquellas montañas que hace que tu imaginación puedas ver en el horizonte lejano, como también las vislumbró Lovecraft, pero ante todo sentir el gozo de no ver a nadie, sin la presencia funesta del ser humano, de llegar a la conclusión de que el estar allí, es la verdadera metáfora de la Libertad en su estado más puro.
Pero todo se diluye y tu fantasía desaparece en el ambiente que cada día se te hace más asfixiante a pesar del frío de Noviembre, vuelves a la realidad y tu viaje mental hacia aquel continente helado finaliza con la esperanza de estar algún día allí y de experimentar en persona las sensaciones que por un momento has sentido y que tanto anhelas, miras a tu alrededor y no ves ninguna emanación de energía, y si siempre has creído que el alma es pura tenacidad, que cuando abandona el cuerpo inicia su viaje hacia la Eternidad, te convences que toda esa gente que te rodea, cuando mueran se convertirán en materia inerte y putrefacta, sustancia inerte y sin vida.
Sales del trabajo y no te paras un rato con los compañeros, te notan raro y distante, cada día que pasa más, porque en el fondo ya nadie te interesa, nadie o casi nadie merece la pena, te das cuenta que aunque lo pretendas no encajas y que vas dando tumbos por la vida, sin una ubicación emocional fija.
Coges de vuelta el metro y de nuevo formas parte de ese monstruo de cien cabezas, cien brazos y cien piernas, llegas de nuevo a la estación de tren, y ahora eres tú el que tienes que esperar y como aún te queda algo de respeto, dejas que la gente salga antes de tú entrar, aunque por tu buenas maneras te haya tocado ir de pie como casi siempre, vas mirando el paisaje, el mismo de todos los días, envuelto en una niebla fantasmal que lo inunda todo, cierras los ojos y en tu cabeza suena el Anillo de los Nibelungos de R.Wagner con su melodía de misterio y vértigo, y de nuevo en tu mente se deja ver allá a lo lejos las primeras estribaciones de tierra helada y sublimes icebergs que te indican que ya no llegas a tu casa, en esa ciudad dormitorio que elegiste forzosamente para vivir, sino que pronto tu pié, como toda tu vida, se posarán para siempre en tu añorada Antártida y habrás conseguido por fin tu Libertad.
Relato de Juan Carlos 02-10-06
Gracias Juan Carlos por enviar tu Relato. ;)
26 enero 2006
'Cartas a dos metros bajo tierra' de Dolores
¿Sabes que hice a mediodía? Dios! me da vergüenza solo recordarlo, que estupidez tan grande.
Hice la comida como cada día, uno de tus platos favoritos, de los que me encantaba hacer para ti. Y puse la mesa: dos platos, dos vasos, dos cubiertos de cada…
Será una tontería pero para mi era una forma de volver a tenerte, yo ahí sentada en silencio, mirando tu plato vacío, y imaginando como me decías lo bueno que estaba todo. Y así, después de comer sopa de lágrimas, recogí el mismo estúpido plato vacío y lo fregué junto al mío, como si hubieras hecho uso de él. Quería mantener todo como estaba, hacer las mismas cosas, como si nada hubiera pasado. Después me senté en el sofá. Llevé tu bata puesta toda la tarde, me queda horrorosa, lo sé, y sonrío al recordarme con ella. Pero es la que más suple tus abrazos, porque al llevarla puesta me abraza tu olor que sigue perenne en su tejido.
Me quedé un rato viendo la tele sin atenderla, solo veía imágenes, y nos imaginaba a los dos acurrucados en el sofá como todas las tardes criticando a los personajes que aparecen en los programas. De vez en cuando un anuncio me dejaba paralizada…esa canción… esa canción te encantaba. Me cabreé: ¿Por qué todo está relacionado a ti? ¿Por que todo me tiene que recordar a ti? Que tonta, pensé, si eras el centro de mi vida, pues claro que cada minúsculo detalle de ella me recuerda a ti, cada instante que he vivido contigo ha dejado millones de recuerdos que golpean mi mente continuamente.
Momentos maravillosos que al revivirlos, tu ausencia los devuelve amargos.
Y después te vi.
Apareciste mientras me peinaba. Yo estaba con la mirada ausente sin darme cuenta que me cepillaba el mismo mechón una y otra vez, y de repente un frío inesperado atravesó todo mi cuerpo, es una sensación que ya me es familiar, me acompaña desde hace tiempo y ocurre cada vez que noto tu presencia, es como si de repente el termómetro marcara diez grados menos.
Bajó la temperatura de golpe y entonces, al reaccionar enfoqué la mirada y seguí peinándome, y allí estabas tu, reflejado en el espejo, tu cuerpo asomaba por encima de mi hombro. Me giré velozmente pero no estabas, volví a mirar al espejo pero ya habías desaparecido. Me derrumbé, y grité en silencio sentada en la cama, ¿porqué me martirizas de esta manera?, no ves que así es imposible seguir adelante?
Me vestí corriendo y salí a la calle. Mientras paseaba despacio recordaba aquel momento. Tu cara…. Tenías una expresión tan tranquila, tan serena… quizás solo querías acompañarme en silencio pero te descubrí y te escabulliste. Puede que quisieras acercarte con disimulo y acariciar mi pelo como siempre hacías, me encantaba como enrollabas un mechón de mi cabello con tu dedo queriendo hacer un rizo, ese gesto me resultaba entrañable y hacia que te amara más y más.
Sí, quizás solo fue eso, me dije a mi misma, y tomé el camino de vuelta a casa.
Cuando llegué fui directamente a la habitación y me acosté sin cenar, quería que acabara ya el día, había vivido demasiadas sensaciones y estaba agotada de dolor, ese dolor que no se cuenta y duele en lo mas profundo del corazón, ese dolor que produce sangre en mi alma y sale al exterior en forma de lágrima.
Y con ese dolor me metí en nuestra cama, demasiado grande ya para mi sola, y apagué la luz.
Allí estaba yo una noche más, desconsolada y sola. Sin querer creerme que iba a tener que ser así eternamente, que ya nunca ibas a volver, y te maldije por irte sin dejarme despedirme de ti, en ese momento hubiera vendido mi alma al diablo si solo me dejara sentirte una última vez, abrazarte y notar los latidos de tu corazón por ultima vez, ver tus ojos brillantes diciéndome te amo por ultima vez. Maldita sea ¿Por qué me has abandonado? ¿Cómo se supone que debo seguir viviendo sin ti?
Entonces llena de ira, me levanté y saqué nuestro cajón de fotos, cada vez que veía una el dolor se hacia más y mas grande y quise romperlas todas porque ya había perdido la paciencia (…) La esperanza.
Pero enseguida te pedí perdón y las abracé todas y allí creo que quedé rendida en el suelo con el cajón tirado y las fotos esparcidas por todo el suelo de la habitación. Digo creo porque hasta ese punto es donde alcanza mi recuerdo.
Y hoy nada más levantarme y me he puesto a escribirte como así acordé que te escribiría cada día mi vida. Cuando termine recogeré las fotos que aún están en el suelo y empezaré un día más sin ti.
Te amo.
Hola cielo, hoy han pasado dos años desde que escribí esta carta, la encontré esta mañana mientras veía unas fotos que guardo de nosotros. Nunca te la llegué a mandar así que creo que hoy voy a ir a llevártela, hace mucho que no te escribo, desde que el guarda me dijo que no estaba bien que enterrara cosas al lado de tu tumba, pero como si no voy a hacértelas llegar?
Sabes que, mi vida?
Que ya no me duele recordarte. Desde que te fuiste he tenido momentos de locura, desesperación, angustia…otros de calma, de aceptación…
Ahora sigo adelante sin ti y a veces me siento un monstruo cuando te recuerdo y no lloro, pero creo que el mismo dolor ha sido el que me ha hecho más fuerte. No sé como ha sido, alguien me dijo un día que todos tenemos unos ángeles silenciosos que nos ayudan a ponernos de pie cuando nuestras alas ya no recuerdan como volar.
Gracias Dolores por enviar tu relato ;)
06 septiembre 2005
'El Libro de la Rosa' de Marcel
No había una sola flor en toda la isla, y nadie sabía de su existencia.
Les fue entregado por un viajero un libro titulado “El libro de la Rosa”, donde se explicaba en mil formas lo que era una rosa:
su forma, su fragancia, su tacto, su simbología, etc.
Cientos de páginas en forma de poemas, escritos inspirados, etc.
La gente se quedó conmovida con ese libro, y se entusiasmaron al compartir su experiencia.
Al poco tiempo, empezaron a hablar de que les gustaría ver una rosa y cada uno exponía su imagen mental, su interpretación.
Unos decían que la rosa era tan grande como un árbol, otros que tenía un tronco con espadas, otros que olía a miel, otros que era frágil como la nieve...
Y empezaron a discutir para defender cada uno su teoría, y se formaron varios grupos.
Con el paso del tiempo se enseñaba en la escuela lo que era una rosa, desde el punto de vista del grupo mayoritario y se hacía referencia al libro sagrado,
pero pocos lo leían, y los que lo hacían, bien podía pasar que tuvieran una imagen innovadora de la rosa, pero como no encajaba con la visión de ningun grupo amoldaban su interpretación para no ser rechazados.
Otros, ya muy pocos, se atrevían a enfrentarse a los grupos y al Gran Consejo de Grupos, manifestando su propia visión de la rosa.
Finalmente, hubo un hombre que nunca creyó del todo lo que los grupos decían; él se decía: “no sé.. falta algo, algo no encaja”.
Con el paso del tiempo buscó por sí mismo en el libro sagrado, desdeñó lo que decían los grupos y el Gran Consejo, pero lo hacía en secreto, porque no le interesaba pelearse con nadie.
Se sentía solo por dentro, nadie le hubiera entendido.
Y seguía la vida, y un día se levantó, y al salir al camino, miró y vio un fulgor que salía de detrás de una roca.
Se acercó y vio la rosa más bella que podía haber concebido su imaginación, olió su fragancia y quedó extasiado al acariciarla con sus dedos y apreciar su tacto y fragilidad.
Corriendo se fue al pueblo a dar la buena noticia, pero nadie le creyó.
Algunos, no obstante, le siguieron, pero la rosa ya se había ido.
Él estaba felicísimo por haber tenido esa oportunidad, pero nadie le comprendió, y se apiadó de ellos...
Gracias Marcel por enviar tu relato ;)
09 junio 2005
"Dios Cruel" de Jose powell
“Dios Cruel”
Black observaba aterrado el estado del campo de batalla… por aquí y por allá cuerpos diseminados eran mudos testigos de la dureza del combate, que aun no había terminado. La infantería, de la cual formaba parte, había sido drásticamente diezmada y no lejos de su posición actual podía ver a unos jinetes que intentaban asaltar la torre de defensa que les quedaba. Los blancos estandartes que lucían sus rivales oteaban al viento y sus gritos se oían resonando por doquier. Cerca de su posición uno de los sacerdotes ayudaba en su último viaje a los caídos, amenazado a su vez por el enemigo, que con una hábil maniobra de distracción había conseguido hacerlos caer en una sofisticada trampa, que había acabado con toda la caballería del ejército de Black.
Alzando su rostro al cielo, se dirigió a su dios, “Oh dios de la guerra, oh dios poderoso, dios de la muerte y la destrucción siempre que muestras tus señales tu pueblo sufre, dime ¿eres un dios o un demonio? ¿Cuantas generaciones de nuestros hijos deben sufrir tu sed de sangre? Muéstrate de nuevo, ayúdanos en esta batalla y estaremos preparados para la siguiente, como siempre ha sido, pero no permitas que nos derroten y sufrir la vergüenza y la humillación. No nos abandones en este momento”
Como en respuesta a sus palabras, el ejercito enemigo empezó a gritar de nuevo, se preparaban para el asalto final. Prestando atención, aquellos gritos eran más de terror que de exaltación o furia asesina, así que Black alzó levemente la cabeza del pequeño charco en que se había tendido y pudo ver la respuesta de aquel dios cruel. La princesa, se hallaba entre las líneas enemigas, montada en su corcel repartiendo muerte entre las filas del ejército del Blanco. Su visión era como la de una santa guerrera con su negro estandarte alzado sobre la silla del caballo y su espada, invisible de tan veloz como la princesa
Mataró 29-6-04
Gracias Jose por enviar tu relato ;)
18 abril 2005
Gregy, la ardilla
Gregy era muy trabajadora, pero muy tímida. Trabajaba todo el verano recolectando semillas y frutos para el duro inverno.
Con su nariz pequeñita, detectaba donde debía buscar las semillas verdes y gracias a sus patas pequeñas, pero fuertes, podía saltar hasta las ramas más altas.
El color anaranjado de su piel, la hacía vistosa e inconfundible.
Todas las demás ardillas se reían de ella por su color y ella siempre se ponía a triste. A Gregy no le gustaba ser así. Siempre corría y se ocultaba en su madriguera, evitando que la vieran.
Corría tan rápido, que en ocasiones parecía que una mandarina, estuviera danzando de árbol en árbol.
Y así pasaba los días, saltando de rama en rama, transportando frutos hasta su madriguera, situada en un hermoso roble que estaba cubierto de una capa de hojas de enredadera.
Vivía en un pequeño bosque que estaba al lado de un gran lago azul.
Como cada año, llegó la época de migración y los pájaros vinieron al lago.
Entre todos los pájaros, dos cuervos negros se pararon a beber y saciar su sed cerca del roble.
- Tantos kilómetros volando cansan a uno. Dijo el cuervo gordinflón a su alado compañero.
- Cansan y además hacen doler el buche. Dijo el otro cuervo barbudo, mientras señalaba su estómago, que rugía como un león.
- No te preocupes que ya se como llenarlo. Cada año la madriguera de ese estúpido animal naranja esta lleno de semillas….Tiene que estar por aquí…
- ¿Y si nos descubre?
- Si nos descubre, no nos hará nada. Las ardillas son bichos tontos, que le tienen miedo a todo. Hasta a un par de viejos cuervos que están en los huesos.
Los dos cuervos comenzaron a volar entre carcajadas y buscaron la madriguera.
Al no dar con ella esperaron que la ardillita Gregy saliera a coger más alimentos y así poder comerse toda la cosecha.
Mientras tanto en su madriguera, Gregy llevaba su recuento diario de semillas y las separaba por tipo, color y forma. Al hacer un poco de sitio, se dio cuenta de que aún le faltaban unas pocas para llenar su almacén .Una vez lleno podría disfrutar de lo que quedaba de verano.
Gregy sabía que todos los años, un cuervo gordinflón, venía y se comía casi toda su cosecha.
¡Todo el trabajo de un mes para nada! Y su almacén, sin una semilla.
Por más que lo intentara, no había forma de que se marchara hasta que el ave se hartaba de comer.
Cada año intentaba una nueva forma de evitar que se comieran sus provisiones, pero hiciera lo que hiciera, siempre acababan en el buche del cuervo.
Este año había esperado que las hojas de enredadera crecieran hasta camuflar su madriguera y de esta forma evitar que acabara su cosecha en estómagos alados.
El ruido de unas carcajadas le llamó la atención y decidió asomar la cabecita por la madriguera. Quería saber quién provocaba tanto estruendo.
Al asomarse vio a un cuervo gordinflón, que parecía estar buscando algo.
El miedo le invadió y se quedó sin poder hacer nada en su madriguera.
<<¡Era el mismo cuervo de todos los años!>>
Tenía pensado salir a por más semillas, pero sabía que si le veían salir de allí, localizarían su escondite y acabarían con su almacén. Así que esperó a ver que sucedía.
Los dos cuervos revoloteaban la zona esperando ver algo naranja correteando por las ramas que les indicara el sitio exacto, pero no veían nada. Así que decidieron esperar.
Pasaron las horas y los cuervos seguían esperando en las ramas altas de los robles cercanos.
De pronto, algo sucedió. De entre unas ramas, apareció una naricita marrón de ardilla.
Le siguió unos ojos grandes y brillantes, y unas orejitas que apuntaban el cielo.
Pero no era naranja, si no de un precioso color canela. Era la ardillita más bonita que Gregy había visto nunca.
Estaba enamorado de ella desde la primera vez que la vio.
Se llamaba Lucy y vivía en el mismo roble que ella pero cinco ramas más arriba.
Lucy había salido a tomar el sol y a beber un poco de agua, y no se percató de la existencia de las aves.
Los dos cuervos estaban esperando a más de cuatro árboles de allí. Esperaban a la ardilla naranja, pero cualquier madriguera sin su dueño presente valía. Al fin de al cabo, lo único que querían era llenar el estómago.
Cuando vieron que Lucy ya había bajado dos ramas, sigilosamente planearon hasta su madriguera y comenzaron a degustar el delicioso manjar que se albergaba en su interior.
Cuando Lucy pasaba justo delante de la madriguera de Gregy, éste salió para detener su alegre salida matutina.
- Hola L..Lucy.
- ¡OH! ¡Que susto me has dado Gregy!- dijo Lucy mientras daba un salto hacia atrás.
- Per..Perdóname L…Lucy. <
- ¡OH, cielos! Lucy empezó a subir rauda y veloz hacia su madriguera, pero ya era demasiado tarde.
Dos cuervos ocupaban la totalidad de la mohosa rama de roble y devoraban su fantástica reserva de semillas. Lucy gritó y gritó, pero ninguna ardilla salió a ayudarla. Todas se escondían aterrorizadas en sus madrigueras.
Lucy volvió a bajar hasta la madriguera de Gregy y le pidió ayuda con lágrimas en sus grandes ojos brillantes.
- Por favor Gregy. ¡Ayúdame! Se están comiendo todas mis semillas y nadie me ayuda.
Gregy estaba paralizado por el miedo. Recordaba que todos los años, la victima era él y nunca nadie le había ayudado por mucho que gritara.
“Si no fueras tan llamativa, no te habría pasado…” le decían entre risas las demás ardillas.
De pronto Gregy tuvo una idea y subió veloz el roble hasta llegar a la copa.
Recordó a sus pequeñas amigas, hacía menos de seis meses le pidieron un favor. Su casa estaba a punto de caerse y gritaban desesperadas. La ardilla escuchó sus gritos y subió en dirección a ellos. Al llegar vio una escena terrible. Una Colmena de avispas estaba a punto de caerse, y Gregy no vio otra opción que la de poner ramas justo debajo para evitar que cayera al suelo. Estuvo casi toda la tarde de un lado a otro llevando ramas y hojas secas hasta que hizo un colchón. Justo cuando puso la última rama, la colmena cayó y se detuvo encima del colchón. Había salvado a la Reina y eso era un honor muy grande.
Ahora Gregy subía hacia la copa, al llegar vio que habían construido otra colmena en el árbol y habían abandonado la otra que todavía yacía en el somier de hojas y ramas.
- Amigas, necesito vuestra ayuda.
Gregy les explicó el problema y entonces, todos juntos, decidieron un plan.
Mientras tanto Lucy, pensó que Gregy había salido huyendo, como un cobarde, y sin nada que perder, se dirigió hacia los dos cuervos que todavía seguían engullendo el trabajo de los últimos meses de recolecta.
Lucy intentaba que la miraran y dejaran de comer, pero las aves, ni siquiera le dirigían un simple vistazo. Con una pata la empujaron. Lucy resbaló y se quedó colgando de la rama intentando no caerse.
Cuando sólo le quedaba un brazo aferrado a la rama, Lucy flaqueó sus fuerzas y no aguantó más.
Su brazo se deslizó de la rama y Lucy cayó en el vacío…Era el fin…
Su cuerpo chocó en una cama blanda de hojas y ramas improvisada. El colchón cedió y Lucy volvió a estar sujeta de una rama con sus dos bracitos.
No tenía más fuerzas y poco a poco se iba resbalando. Dos patitas de ardilla aparecieron de arriba y consiguieron hacer subir a Lucy que por fin se encontraba sana y a salvo en la madriguera de Gregy.
Gregy no había huido, incluso había podido preparar un colchón de hojas, aunque poco resistente, que impidió que Lucy chocara contra el suelo.
La ardilla hizo una señal y la "Armada Avispera" atacó con fuerza a los dos cuervos que no se habían enterado de nada.
Llenos de picotazos, los dos cuervos tuvieron su escarmiento y nunca más volvieron a pasarse por ese lugar...
Cuando Lucy volvió a su madriguera, la encontró vacía, sin una sola semilla.
Con los picos de los cuervos, también habían destrozado la entrada y las paredes y en los futuros días de invierno, el frío se colaría por los agujeros. Ya no podía vivir allí, había de buscarse otra casa.
- Si quieres puedes quedarte aquí, por un tiempo…Dijo Gregy ruborizado.
- Pero… no tendremos suficiente comida para los dos….
- Yo tengo el almacén lleno y ahora podemos llenarlo más…si tú quieres…
Y así se acaba esta historia, sólo os puedo contar que Lucy y Gregy vivieron en la misma madriguera y un día se casaron y tuvieron una hermosa ardillita, mitad naranja mitad canela. Y por fin todos juntos vivieron felices y comieron semillas…
21 marzo 2005
Su Tabaco, Garcias (Parte 6)
Parte 6
Lógicamente sólo un técnico de la empresa podría manipularla, pero los únicos que tenían acceso a las cajas éramos Jose y yo.
Estaba claro que mi jefe ya sabía quien, cuando, donde y como, pero lo que no tenía claro era por que lo había hecho.
Toda la mañana estuve pensando y planeando el problema, y la culminación de mi trabajo, había de ser algo sincero pero directo. No había segundas oportunidades.
Sabía que si Eva en algún momento pensaba que me estaba burlando de ella, todo mi trabajo se habría ido al traste.
Era ese gran final. El esperado. El que tienen todos los buenos libros.
Pero este no era un libro y si lo hubiera sido, no sería ni siquiera bueno.
La vida real esta plagada de luchas, dilemas y decisiones diarias.
Y aunque siempre esperas que venga algún súper héroe a salvarte, nunca llega, y el problema lo tienes que solucionar tú. “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, pero…
Nunca sabes si eso alguna vez te matará…
Cuando era pequeño veía la vida desde mi punto de vista, muy difícil. Mis padres, siempre trabajando y siempre discutiendo. En navidad era mi hermano el que compraba los regalos para todos y luego me decía que eran de mis padres. Como si no lo supiera…pero me daba igual.
Cuando cumplí 11 años ocurrió una tragedia.
Todo es basura. La vida es basura y en basura nos convertimos.
Un inmenso camión chocó con el coche que llevaba mi hermano, dejándome sin madre, sin hermano, un padre deprimido hasta su muerte y la calle llena de basura.
Mi padre mal vivió su corta existencia, arrepintiéndose de pedirle a su hijo que corriera un poco más, para poder llegar antes al trabajo. Nueve meses después me quedé, definitivamente, sin familia.
En el orfanato pase mi corta juventud y fue allí donde conocí a Francisco, hijo del decano de un orfanato del OPUS DEI. Su padre prefería educar a su hijo igual que a todos y Fran se sentaba a mi lado. Desde entonces nos hicimos inseparables.
Los dos nos hicimos monaguillos, hicimos la comunión, la confirmación…
Y en el momento que él se dispuso a seguir a cristo en el mundo de los estudios, yo me decidí por estudiar el mundo de la electrónica.
Siete años más tarde nos volvimos a encontrar, poco antes de que Fran conociera a Eva.
Fran dejó los estudios por cuestiones personales y se decidió por la abogacía.
Eva era estudiante de filología inglesa en la misma universidad donde estábamos Fran y yo. El destino nos unió en el bar. Y entre ellos surgió una historia de la cual yo sólo podría participar dejándome a un lado.
Lo cierto es que nunca estuve interesado por Eva, era demasiado prepotente. Pero ellos estaban hechos el uno para el otro.
Por aquel entonces Fran ya fumaba los tres paquetes al día.
El hábito no hace al monje, lo que hace… es la tumba. Y así fue.
Desde pocos meses después de la boda, no lo volví a ver, hasta que un día sonó el teléfono.
Eva me dijo que Fran estaba muy enfermo y quería verme urgentemente.
Cuando llegué ya no pude hablar con él. La enfermedad había corrido más que yo.
Un cáncer se apoderó de él, y lo destruyó en menos de dos meses. Hasta la última semana no sintió ninguna molestia, pero esa, fue la decisiva.
Uno de los grandes problemas de Eva, era que su marido había invertido el valor de la
casa en unas acciones que no había visto su fruto, y un día, todo el dinero despareció justo una semana antes de su muerte.
Fran era un buen abogado y eso le permitía pagar la elevada hipoteca que llevaba arrastrando. Su sueldo también permitía que Eva se quedara en casa sin trabajar, cosa que tuvo que hacer después de que su marido la abandonase por los ángeles.
Ella pensaba vender la casa y sacar algo pero… ¿Dónde ir?
“DEBES LLEVARME ANTE ELLA…”,”EVA LO ENTENDERA”,”ME NECESITA A MI PERO…”, “PERO SOBRETODO….”,”TE NECESITA A TI…”
Un par de retoques y ya estaría. Destornillar, soldar, pegar, atornillar, pintar y secar. Esta vez mi plan iría sobre ruedas, concretamente cuatro las de mi coche, que aparqué justo en frente de la casa de Eva.
La casa era enorme, con jardín y garaje. Una casa adosada en una muy buena zona.
El timbre resonaba por toda la casa y al tercer aviso, por fin la protagonista de la hazaña apareció ante mis ojos.
- Hola Eva, soy G…
- OH Garcías, que sorpresa! ¡Pasa! Perdona pero la casa está hecha un desastre….
- No importa Eva, tengo algo muy importante que decirte…
Ella se quedó sorprendida al escuchar mis palabras y al ver mi pose febril. La pupila de sus ojos azules iba cambiando de tamaño como una cámara “REFLEX”.
- ¿De que se trata? ¿Qué te ocurre Garci?
- No, no es a mi es tu … Te explicaré. Dije dejando el paquete oscuro sobre la mesa.
- Fran, tu marido, antes de morir dejo escrito en el testamento que a los cuatro meses se me entregara esta caja con instrucciones para que te la entregase a ti Eva.
- ¿Pero cómo es posible? Yo misma leí el testamento, no ponía nada de una caja y menos de ti… ¿De donde has sacado eso? ¿Qué clase de broma es esta?
- No, no por favor Eva, no te enfades.
La cosa empezaba a complicarse y a salirse de mis manos. Tenía que controlar la situación, si no, no valdría de nada todo mi esfuerzo.
- Eva… No era un testamento… “Real”. El paquete lo dejó en una casilla de correos con órdenes expresas de que se me entregará a mí con estas instrucciones.
- Y ¿Qué instrucciones son esas?
Sus lágrimas le resbalaban por la cara y el temblor de sus ojos me hizo un nudo en la garganta.
- Las instrucciones dicen que he de entregarte a ti el paquete.
Eva se enjuagó las lágrimas en un pañuelo de papel, se levantó de la silla y con dos manos sostuvo cada uno de los extremos de la caja negra.
Un pequeño esfuerzo hacia arriba y la sorpresa se convirtió en asombro y después, decepción.
En el interior yacía un aparato inactivo, inmóvil, inerte y sin vida, pero en su interior un corazón digital palpitaba bit a bit, y un sentimiento más fuerte que el amor hizo que el corazón de la señora Almoneda vibrara en su misma frecuencia.
Su mano se deslizó por encima de las teclas, acariciando con las yemas de los dedos los números, los signos, las palancas, el papel, la pantalla y en el botón de encendido se detuvieron con dudas.
- ¿Qué es esto?¿Que broma de mal gusto es esta, Garcias?
- Eva… Es tu… Es una máquina contable… Tiene un mensaje para ti. Enciéndela. Todas tus respuestas están ahí. Si me disculpas, te dejaré sola..
- No por favor. Quédate. Sola no podría soportarlo…
Me levanté y me dirigí hacia ella, quedándome a medio metro entre ella y la máquina.
Toda una vida pasaría sobre sus ojos llorosos, cuando al encender el aparato las letras pasaron lentamente por la pantalla.
“HOLA AMOR MIO“, “SI LEES ESTO… ES QUE YA NO ESTOY A TU LADO”
“NO CULPES AL MENSAJERO”, “GARGIAS FUE MI MEJOR AMIGO”, “Y LE ENCARGUE ESTA PEQUEÑA MISION”,”PARA QUE TU RECIBIERAS ESTO…”
“DEBO DECIRTE UNA COSA MUY IMPORTANTE…”
La pantalla detalló lo necesario para que Eva recuperara todo el dinero de las acciones para tapar el inmenso agujero que éstas habían hecho.
Una semana antes, Fran las había conseguido vender al broker de una empresa, a un precio muy jugoso. Luego sacó ese dinero y lo guardó en la caja fuerte situada en su estudio, una planta por encima, justo detrás del cuadro de “la Venus desnuda”. Después de decir la numeración de la pantalla escribió sus últimas palabras.
“HASTA QUE VOLVAMOS A VERNOS”,”TE QUIERO EVA”
“QUE DIOS TE BENDIGA”, “SE FELIZ….”,”…………..”
Entre lágrimas subimos un piso y descubrimos la caja fuerte.
En su interior reposaban tres cheques a nombre de Francisco Almoneda, con la solución a todos sus problemas.
Es curioso que cuando consigues resolver un problema grande, te queda ese mismo vacío en el corazón, dejando por un momento a un lado, el resto de problemas.
La mezcla entre risas de felicidad y lagrimas amargas de soledad, salieron en forma de agradecimiento hacia mi por parte de Eva y de esta forma partí con la promesa de volvernos a ver un futuro no muy lejano. Y así fue, pero eso, es otra larga y aburrida historia que no voy a contar…
No Continuara…
FIN